Programa Nacional Antártico del Perú
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El Tratado Antártico es el eje del Sistema del Tratado Antártico, régimen de cooperación internacional que administra los asuntos de la Antártida; y, en cuyo marco se desarrollan las políticas nacionales de los Estados Parte; dicho Sistema está conformado por acuerdos complementarios al Tratado Antártico como el Protocolo al Tratado Antártico sobre Protección del Medio Ambiente (1991); y, acuerdos conexos como la Convención para la Conservación de los Recursos Vivos Marinos Antárticos (1989),de los cuales el Perú es Estado Parte. Los principios y objetivos centrales del Tratado Antártico y el Sistema que a partir de él se ha desarrollado, se refieren al uso pacífico de la Antártida, a la cooperación científica y a la preservación del medio ambiente. El principal propósito del Tratado Antártico, como lo enuncia su Preámbulo, “es asegurar que, en interés de toda la Humanidad, la Antártida continúe utilizándose siempre exclusivamente para fines pacíficos y no llegue a ser escenario u objeto de discordia internacional”. El Tratado consagró a la Antártida como zona de paz. El Tratado prohíbe cualquier medida de naturaleza militar, incluyendo bases y fortificaciones, maniobras o pruebas de armas en general y es zona libre de armas nucleares. La única excepción es el uso de personal militar o equipo para investigación científica, logística u otros fines pacíficos. El Protocolo al Tratado Antártico sobre Protección del Medio Ambiente de 1991, vigente desde 1998, designa a la Antártida como una Reserva Natural dedicada a la Paz y la Ciencia. Dicho Protocolo establece la prohibición de actividades mineras en la Antártida, reflejando así la preocupación de los Estados Parte por las consecuencias ambientales que supondría la realización de dichas actividades en un ambiente de gran fragilidad como es la Antártida, cuya degradación repercutiría a nivel global. El Sistema Antártico ha demostrado su capacidad de adaptación y de evolución frente a circunstancias cambiantes. Su fortaleza radica en la voluntad de cooperación que existe entre sus Estados Partes como vía para responder a los desafíos y responsabilidades antárticas, las cuales, actualmente, están asociadas al imperativo de proteger el frágil ecosistema antártico ante los riesgos que representa la intensificación de las actividades humanas in situ así como por aquellas de carácter global que han dado lugar al cambio climático. El Estado peruano es Parte del Tratado Antártico desde el 10 de abril de 1981, fecha de su adhesión al citado instrumento internacional; razón por la que formuló y promulgó, por primera vez, su Política Nacional Antártica mediante el Decreto Supremo Nro. 009-87/RE de 07 de octubre de 1987, la última actualización de dicho instrumento legal se realizó a través del Decreto Supremo Nro. 014-2014-RE de 29 de marzo de 2014. Dicha Política cautela los intereses y derechos del Perú en la región antártica; así como establece que la formulación, coordinación, conducción y supervisión de la Política Nacional Antártica está a cargo del Ministerio de Relaciones Exteriores, en su calidad de órgano rector; mientras que el Ministerio de Defensa está a cargo de la administración logística y mantenimiento de toda estación científica o instalación que el Perú tenga o pueda llegar a tener en la Antártida. La Política establece 05 objetivos estratégicos con sus respectivos lineamientos de política, que tienen por finalidad promover y dar fiel cumplimiento a los compromisos asumidos como Estado Parte del Tratado Antártico: • Objetivo Estratégico 1: Cautelar y promover los intereses y derechos del Perú en la Región Antártica en el marco del Tratado Antártico, sus instrumentos complementarios y conexos, reafirmando que la Antártida se utilizará exclusivamente para fines pacíficos. • Objetivo Estratégico 2: Consolidar la presencia activa y permanente del Perú en la Antártida, fortaleciendo la investigación científica, en el marco de la cooperación antártica y la legislación peruana en ciencia, tecnología e innovación tecnológica, para contribuir al conocimiento, protección ambiental y manejo de la Antártida. • Objetivo Estratégico 3: Cumplir con los compromisos del Protocolo de Madrid que en materia de protección y gestión ambiental ha asumido el Perú, a fin de preservar el equilibrio del ambiente antártico y de los ecosistemas afectados, entre otros factores, por el cambio climático y el impacto humano in situ. • Objetivo Estratégico 4: Asegurar la acción coordinada y articulada del Estado con relación a la Política Nacional Antártica bajo un enfoque integral, multisectorial y participativo que incluya a la comunidad científica y académica así como al sector privado. • Objetivo Estratégico 5: Desarrollar, a través de la educación ambiental, estrategias educativas con el tema antártico que valore su importancia para el Perú y el mundo. En el plan interno el interés en la Antártida tiene relación con consideraciones de carácter, político-estratégico, ambiental-científico y socio-económico: En el ámbito estratégico y político, le interesa al Perú fortalecer al Tratado Antártico y al régimen jurídico que a partir de él se ha generado, a fin de mantener a la Antártida consagrada a la paz y a la ciencia, libre de discordias y disputas territoriales. En el ámbito científico-ambiental, el Perú debe velar por el mantenimiento del equilibrio del ecosistema antártico dada la influencia, a nivel global y regional, de los procesos de interacción océano-atmósfera de gran escala que se originan en la región antártica. Cualquier variación en el frágil equilibrio de la Antártida puede alterar las condiciones de dichos procesos y podría manifestarse en cambios en la biomasa del mar peruano con sus consiguientes efectos socio-económicos. En el ámbito económico, como se ha señalado en el párrafo anterior, los cambios que se pueden generar en la Antártida tienen influencia en los procesos productivos en el mar peruano y en los territorios alto-andinos. La potencial utilización de las reservas hídricas de la Antártida es también un tema de crucial interés para el Perú. La Antártida en gran medida regula el clima y las corrientes marinas continentales, por tanto es importante participar en los foros y procesos asociados, y apoyar todos los esfuerzos mundiales para la preservación de su ecosistema. El conocimiento cabal de la Antártida puede permitir el mejor entendimiento nuestro planeta, su historia, sus procesos, su evolución y por tanto responder a una serie de interrogantes claves, relacionados por ejemplo, con el cambio climático, la evolución y el comportamiento de los ecosistemas, la diversidad biológica y sus fluctuaciones.
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